IBAN ETXEBARRIA Y ENEKO OSTOLAZA

GUITARRA Y VOZ DE OLIBA GORRIAK

PABLO CABEZA | GARA

Oliba Gorriak inicia «Ideien guda» con una hermosa, contemporánea, etérea y delicada intro que homenajea a Mikel Laboa, para continuar de inmediato con nueve canciones punk-rock que proclaman los principios socialistas/comunistas, identitarios y de libertad que sostienen la existencia de la banda de Markina-Xemein.

olibagorriak

Ideien guda es el arma que Oliba Gorriak utiliza para propagar su ideario y materializar un tercer trabajo bastante más sólido que sus dos experiencias anteriores, ambientado en el entorno del punk rock y que cuenta como elemento singular con la participación de veinticinco cantantes que lanzan sus voces contra nueve títulos enchufados con los dedos a la línea eléctrica. Sobre textos políticos, la velocidad rítmica, las guitarras desencajadas y estribillos quedones, Oliba Gorriak va materializando un disco en parte categórico, en parte físico, sudoroso y, de paso, emocionante en muchos de sus tramos. No extraña que el corazón se agite, que las emociones se crucen burlonamente con la (in)alcanzable utopía de unos textos programáticos lanzados como balas.

 

En cuanto al valor cualitativo de las composiciones, los nueve cortes mantienen un nivel inspirado. Basculan entre el punk rock acelerado que se abraza por momentos al epiléptico viaje del jarkore y el punk de ritmo medio machacón heredero del 77 o de los primeros ochenta en Euskal Herria. No faltan estribillos pegadizos, guitarras rockeras e incluso de marcada melodía, como el riff de «Lurra ta askatasuna», además de una sección rítmica de gran pegada. Un disco bien tramado en composición, rudo y estiloso musicalmente y contumaz en los explícitos textos. Una escucha es suficiente para quedarse entre las turbulentas aguas de «Ideien guda»

«Oliba Gorriak siempre ha sido una gran familia, donde las puertas a la participación han estado abiertas; gaiteros, bertsolaris, sección de vientos, brigadas de propaganda y agitación… Lo único innegociable ha sido la función social y política del grupo. En este recorrido, cosas de la vida, nos han dejado Xabat Oregi (batería hasta 2005) y Koldo Larrinaga (guitarra hasta 2008), a la vez que han entrado Unai Bergara (batería desde 2005, de Bilbo) y Gaizka Muñoz (guitarra desde 2013, de Amurrio), pero lo importante no son los nombres ni el mismo grupo, si no su función y la eficiencia hacia los objetivos establecidos», recuerda Eneko Ostolaza, expreso político como Iban Etxebarria. El grupo se completa con Josu Egia al bajo.

La lista de cantantes invitados se reparte entre Fer (Estricalla, Matxura), Juanra (Kop), Pirri (Escuela de Odio), Itsaso (ON), Ines (Gose), Xabi (Esne Beltza), Alex (Inadaptats, Eina), Xagu (Iheskide), Aritz (Brigada Criminal, Fiachras), Diego (El Trono de Judas), Etxebe y Txurruka (Taupada, Aterkings), Julen (Pixontxis), Ibon (Itziarren Semeak), Artza (Egurra ta Kitto), Iraitz y Alberto (Kloratita), Peio (Orreaga 778), Mikel (Arkada), Gentza, Musa y Remen (Sarkor), Naroa (Amaiur) y Arkaitz (Anger).

Acometen su proyecto con toda la ira rítmica del punk, sin obviar momentos de jarkore y arañazos rockeros.

Eneko Ostolaza: Creemos que la velocidad es el catalizador de la rabia acumulada. Escupimos realidad! Al fin y al cabo, Oliba Gorriak no es más que un modo de expresión, comunicación, agitación y concienciación. La velocidad es la vía más efectiva, aunque grupos de referencia como Negu Gorriak, Inadaptats, Nofx, Pennywise, Estricalla, Bad Brains, Bap!, Black Flag, Kop… también tendrán algo que ver en esto que hacemos.

En Oliba Gorriak cuatro de sus componentes intervienen en las voces, aun así han querido contar con más de una veintena de vocalistas invitados. ¡Imaginarlo da vértigo!

Iban Etxebarria: El concepto de este disco, desde su planificación hasta su realización, ha sido un proceso largo e increíble, puesto que se ha desarrollado íntegramente estando Eneko en prisión. Este es el motivo por el que veinticinco cantantes de referencia por su trayectoria musical de compromiso se hayan convertido en la voz de los sin voz, creando esta guerrilla musical, convirtiendo Oliba Gorriak en un colectivo, y consiguiendo hacer realidad esta utopía, este éxito personal y colectivo.

Pocas veces un disco de punk-rock ha sido tan coral, cabe imaginar que esto ha tenido que ser enriquecedor, absorbente… y largo.

I.E: Coordinar a muchas personas es un trabajo duro, pero, como se suele decir: sarna con gusto no pica. Sí es verdad que la grabación se nos alargó más de la cuenta; eran veinticinco personas cantando; es decir, veinticinco horarios de trabajo y veinticinco problemas añadidos. Pero la predisposición de esa gente es la que te llena, la que te dice que algo estás haciendo bien. Que canten es la hostia, pero que se pasen por el estudio a hacerlo y estén más tiempo hablando que grabando refuerza esa idea de colectividad de este disco.

En «Sorkuntza I» hay ocho invitados: ¿cómo se visualiza esta cuestión?

E.O.: Eneko Ostolaza: «Sorkuntza I» es una declaración de intenciones. Somos nosotros y nuestra familia la que canta. Es un himno a ritmo de hardcore melódico. En cuanto a la planificación, sabíamos quienes tenían que cantar y por qué, eran nuestros hermanos, nuestras compañeras de viaje, la gente que siempre ha estado ahí para echarnos una mano. Quien cantara qué, tampoco nos importó mucho. Es algo así como nuestra visión del «¡Cuidado!», de Eskorbuto.

Hay voces ásperas y más dulces, como las de Ines (Gose) y Xabi (Esne Beltza) que están juntas, parece coherente y obviamente no casual; pero les llevan a un tema cañero en «Class pride».

I.E: Sí, es una canción que une una música muy cañera con unas voces muy dulces. En este caso queríamos traerlas a nuestro terreno, y creo que el resultado no pudo ser mejor. Son dos músicos muy unidos al mundo de la triki y cantando una canción que nada tiene que ver su material habitual. Creo que fue igual de satisfactorio para ellos como para nosotros. Es una canción que se quedó en el tintero antes de nuestra detención en 2008 y la cogimos con ganas.

En las letras se habla de socialismo y de comunismo, ¿cómo etapas?

E.O.: Nosotros no cantamos a la metafísica, al existencialismo, a la frustración, a la nostalgia, ni al revisionismo… Y no pensamos que una revolución socialista sea realizable, ni utópica, sino que lo calificamos de imprescindible. El sujeto de transformación tiene que ser la revolución socialista y esta la interpretamos como época de transición hacia el comunismo, donde la explotación de la mujer/hombre por el hombre, la madre naturaleza y los pueblos, sea arrojado de una vez por todas al basurero de la historia para crear una sociedad en armonía, igualdad, feliz, rebelde, plural, emancipada, organizada, libre, digna y orgullosa; sin opresores ni oprimidos, sin explotadores ni explotadas. Y en el día a día en esa tarea, el proletariado, como clase antagónica de la burguesía, tiene una función primordial, junto a todos los pueblos, mujeres y sectores oprimidos por el sistema capitalista neoliberal patriarcal que nos está encaminando hacia la hecatombe mundial de la sociedad y el planeta.

¿Cuáles serían los pasos?

E.O.: En la coyuntura actual pensamos que solo existen cuatro opciones, seguir y aceptar la involución que estamos padeciendo de pérdida de derechos conseguidos por la sangre y sudor de años de lucha del proletariado, abrazar el fascismo que no es más que una situación impulsada por la burguesía cuando este teme por sus privilegios, caer en el error histórico del reformismo para no cambiar nada o unidos, firmes y combativos emprender el camino hacia una revolución socialista para crear una sociedad mejor. Y para ello no hay soluciones mágicas, unidad y eficiencia en torno a una estrategia, alianzas tácticas y estratégicas, concienciación, organización y lucha.

Tenemos la percepción de que la escena de Markina-Xemein ha crecido notablemente desde el inicio de Oliba Gorriak.

E.O.: En dos décadas el pueblo ha sufrido una transformación sociológica considerable, pasando de ser un pueblo católico, tradicional, caciquil de txistu y tamboril, a abrazarse al movimiento popular, donde la creatividad, organización, participación y desarrollo intelectual critico han ido de la mano. Prueba de ello son el kultur etxea construido en el antiguo cuartel de la guardia civil, el gaztetxe autogestionado presente en la antigua fábrica de armas, las numerosas organizaciones populares activas existentes y junto a todo esto los numerosos locales de ensayo públicos que están a rebosar con grupos de todas las ramas: Sarekada, A.D., Dzaust, Aterkings, Reverends Bastards… Aunque hay que reconocer que en los noventa también hubo grupos de vanguardia como Taupada o Harrika, que marcaron a toda una generación y dentro de un contexto muy hostil; aun con todo, consiguieron colocar el germen de un movimiento alternativo.

El punk-rock nunca ha sido muy dado a los guitarrazos; sin embargo cuando Gaizka suelta sus dedos también suenan a rock and roll.

I.E: Desde la incorporación de Gaizka hay más rock, hay más música. Tener un nuevo miembro en la banda siempre te da frescura, más posibilidades y en este caso más musicalidad, aun así seguimos siendo un grupo de punk-rock. ¿Matices, nuevos sonidos? Bienvenidos sean mientras tengan sentido, nos sintamos bien y refuercen la función del grupo.

Se mueven dentro del punk-rock, pero una canción como «Pravda» va un poco más allá, y no solo por ese final de cuerda casi imperceptible.

E.O.: Aquí no hay dogmas. Hacemos lo que nos sale desde las entrañas. Lo importante es disfrutar con lo que hacemos y buscar el camino más eficiente en la función del grupo, que no es otra cosa que ser una herramienta al servicio del pueblo, eso sí, siempre con un punto de egocentrismo y narcisismo (jejeje).

«Ideien guda» no se ha grabado en uno de los clásicos estudios, pero suena muy bien.

I.E: Después de barajar diferentes opciones optamos por grabar el disco con una persona cercana, joven, que nos conociera y sacara lo mejor de cada uno de nosotros. El gernikarra Jon Urriolabeitia fue el encargado de registrar con muchísimo amor toda nuestra rabia en su pequeño estudio de Arratzu.

El disco se ha financiado de manera singular.

I.E.: Después de seis años de inactividad musical forzada, no teníamos recursos económicos suficientes para afrontar una grabación. Tras barajar distintas opciones, nos decantamos por recuperar el espíritu del «auzolan». Teniendo en cuenta el concepto colectivo del disco, veíamos que lo más coherente era hacerlo de esta forma, así que liamos a mucha gente para conseguir el objetivo. Últimamente está de moda el tema del crowfounding, pero no nos convencían estos sistemas sobre los que tampoco teníamos mucha información acerca de la letra pequeña. Teníamos claro que el proceso lo debíamos diseñar, gestionar y controlar nosotros de principio a fin, sin margen para plusvalías innecesarias.

¿Y de dónde se parte, de qué manera?

I.E.: La primera fase fue bastante complicada, pero con la ayuda de mucha gente y la colaboración de Topatu.info y Musikazuzenean.com, pudimos poner en marcha todo el proceso autogestionado en Durangoko Azoka del año pasado. Recaudado el capital necesario y aún sorprendidos ante la buena reacción de toda esa gente que aportó su granito de arena [compra anticipada del cedé allí mismo] para un disco del que no sabían nada ni siquiera si les iba a gustar, empezamos a grabar mientras pensábamos ya en la tercera fase, la distribución. En la medida de lo posible, la mayoría de discos y camisetas las entregamos en mano a las contribuyentes del proyecto, viviendo así situaciones y anécdotas enriquecedoras. Y en los casos, allí donde teníamos dificultades para llegar, volvimos a tener la ayuda indispensable de amigos y gente cercana. Al hacer balance de todo esto, nos reafirmamos en que un proyecto colectivo y autogestionado es posible, y que es real gracias a toda esa gente que aporta algo en un proyecto por complicado que sea. Y por eso, siempre agradeceremos su contribución a todas las personas que han colaborado de distinta manera. Podemos decir que su aportación va más allá de ayudar en la producción de un disco. Gracias a ellas, ahora mismo nos encontramos volviendo a sudar en el local, estamos diseñando y preparando la continuación de nuestra ofensiva musical en la que todavía nos quedan cosas por hacer y decir. Garaipenera arte!

 

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